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Los colchones de látex son de un material natural que se extrae de la savia lechosa del árbol del caucho. Por ello es un material natural y muy elástico. Esta sabia se somete a un proceso químico que produce una espuma de látex, que se corta y perfora para fabricar los colchones. No suelen ser los más vendidos en el sector del descanso, sin embargo, a veces hay motivos por los que comprar colchón de látex es una muy buena opción. Aquí os queremos mostrar algunos motivos.

Al descansar en un colchón de látex, sentirás un gran confort porque se adapta al contorno de tu cuerpo por completo, de manera similar a lo que ocurre con la viscoelástica, pero con mayor firmeza que ésta.

Los colchones de látex no son termovariables, por tanto, dormir en este tipo de colchón no debería darnos calor y menos cuando lleve una funda fresca y su núcleo esta completamente perforado ayudando a la ventilación del mismo.

La mayor ventaja que posee un colchón de látex es su gran durabilidad. Estudios han demostrado que, tras 10 años de uso, el colchón tan solo ha perdido un mínimo porcentaje de sus prestaciones iniciales.

Es un material hipoalergénico donde los hongos y los ácaros no consiguen proliferar.

Básicamente un colchón con zonas de firmeza diferenciada es más firme en las zonas donde nuestro peso corporal está más concentrado (caderas y tronco) y más blando donde ese peso es menor (cabeza y pies).

El núcleo de un colchón de látex resultaría muy denso de no ser porque contiene orificios que ablandan el látex y consiguen que sea más confortable.

Es ideal para somieres articulados, dado que su peso (el látex es un material pesado) permite copiar a la perfección los movimientos del mismo.

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